jueves, 14 de marzo de 2019

Los sinsabores del alma que busca



Por Max Heindel

Lo mismo que el ejercicio es necesario para el desarrollo del músculo físico, así el desarrollo de la naturaleza moral se obtiene por medio de la tentación. El alma queda en libertad para escoger a su antojo, porque aprende tanto por sus equivocaciones como por sus aciertos y quizá aun más. Por esta razón, en el mito de Job, se le permite al diablo servirse de la tentación y en el mito de Fausto hace esta petición:

“Señor. ¿Apuestas algo
a que tu siervo te vende,
si llevarlo por mis sendas
me dejas?”.
Y el Señor le contesta:
“Pues bien, te entrego mi siervo.
De la originaria fuente
desvía el alma piadosa,
y el cauce, si sabes, tuerce.
Quedarás abochornado
viendo que un ser pobre y débil
el camino recto encuentra
entre tantas lobregueces.
Ancho campo te concedo;
nunca odié a los de tu especie,
entre todos los que niegan
genios a mi ley rebeldes,
pobre bufón malicioso,
el menos dañino tú eres.
El hombre, a menudo, en brazos
del reposo desfallece.
y es bueno que a cada instante
le anime, aguijonee y despierte
un compañero de viaje,
aunque el mismo Diablo fuere.
(A los arcángeles.)
La que brilla inmortal santa hermosura
gozad, hijos de Dios, en mi regazo,
la substancia, que vive eterna y pura,
de amor os ligue con el tierno lazo,
y a la incierta apariencia del momento
forma dé vuestro fijo pensamiento”.

Así la conspiración está tramada y Fausto está a punto de quedar enmarañado en los cepos que se encuentran en el camino de todas las almas investigadoras. Las siguientes líneas demuestran el propósito beneficioso y la necesidad de la tentación. El espíritu es parte integrante de Dios: primordialmente “inocente”, pero no virtuoso. La virtud es una cualidad positiva desarrollada por una postura firme adoptada a favor de lo justo durante la tentación, o por el sufrimiento soportado pacientemente como consecuencia de malas acciones. Así el prólogo en el cielo da al mito de Fausto su más alto valor como un guía,  su estímulo al alma que busca. Demuestra el propósito eterno detrás de las condiciones terrestres que causan dolor y pesares.

Después Goethe nos presenta a Fausto mismo sentado en su cuarto de estudio, y ocupado en introspección y retrospección:

“Física. Metafísica. Derecho,
Medicina después, y Teología
También, ¡ay. Dios! por mi desgracia, todo,
todo lo escudriñé con ansia viva,
y hoy, ¡ pobre loco de infeliz mollera!
¿qué es lo que sé? Lo mismo que sabia.
¡Sólo pude aprender que no sé nada,
y el alma en la contienda está rendida!
Bachiller o doctor, seglar o preste,
nadie su ciencia iguala con la mía;
ni escrúpulo ni duda me atormentan:
ni demonio ni infierno me intimidan;
y así. De sombras y de espantos libre,
huyó todo el encanto de mi vida.
Al hombre inútil; para el bien estéril,
nada puedo enseñar que de algo sirva,
y sin caudal, ni crédito, ni honores,
vida arrastro que un can despreciaría.
Doyme a la Magia. Pues. ¡OH, si pudiera
el vigor del Espíritu, que anima
al Verbo humano, la secreta clave
revelarme de todos los enigmas!
No con pálido afán sudara sangre
para hacer comprender lo que mi misma
razón no comprendió y en las entrañas
penetrando del mundo, encontraría,
del eterno Poder vivificante,
allí dentro, las fuentes escondidas,
y no hiciera, en insulsas peroratas,
tráfago insustancial de charla ambigua.”

Toda, una vida de estudio no ha podido procurar a Fausto ningún verdadero saber.
Las fuentes convencionales de sabiduría resultan ser estériles finalmente. El hombre de ciencia puede creer que Dios es algo superfluo: puede figurarse que la vida consiste en acción y reacción química, es decir, al principio de su estudio. Pero cuanto más sondee la materia, tanto mayores se le presentarán los misterios en su camino, y por fin se verá forzado a renunciar a investigaciones ulteriores o a creer en Dios como un Espíritu cuya
vida penetra cada átomo de materia. Fausto ha llegado a este punto. Dice que no ha  obrado por oro “ni por tesoros, ni honor mundano, ni rango ni placer”. El ha luchado por amor en la investigación y ha llegado al punto donde ve que un mundo de espíritu nos rodea a todos; y por medio de este mundo, por la magia, aspira ahora a un conocimiento superior y más real que aquel contenido en libros.

Un tomo, escrito por el famoso Nostradamus está en su mano, y abriéndolo apercibe el signo del macrocosmos. El poder contenido en él abre a su percepción una parte del mundo que está buscando, y en un éxtasis de alegría exclama:

“¡Cuán sabrosa fruición, ante esa imagen,
mi ser inunda y mi sentido animal !
Por mis arterias y mis nervios corre
el santo hervor de renaciente vida.
¿Fue un dios acaso quien trazó ese signo,
que el hondo afán del corazón mitiga,
al Espíritu presta nuevas alas
y a la Naturaleza el velo quita?
¿Un dios yo mismo soy? Todo a mis ojos
aparece distinto: en esas líneas
vi a la Naturaleza productora,
que al alma está patente y sometida.
El sabio dijo bien — hoy lo comprendo:
Barrera impenetrable no limita
el mundo del Espíritu: ¿está muerto
tu pobre corazón, tu alma rendida?
Alzate, pues, y tu terrena frente
baila en el rosicler del nuevo día.”

Pero otra vez el péndulo oscila hacia atrás. Al igual que si intentásemos mirar directamente la luz brillante del sol daría como resultado la destrucción de la retina del ojo, así la tentativa audaz de penetrar lo Infinito resulta un fracaso y el alma anhelante cae desde el éxtasis de alegría en la oscuridad de la desesperación:

“¿Bella visión, pero visión al cabo!
¡Cómo asir y estrechar a la infinita
Naturaleza, y exprimir sus pechos!
Manantial ellos son de toda vida.
de ellos penden los cielos y la tierra;
su fecundo raudal todo lo anima,
y en vano pide mi sediento labio
una gota, no más, de esa ambrosía.”

Primero tenemos que comprender lo inferior antes de que podamos aspirar con éxito a conocimientos superiores. Disparatar y delirar del más allá, de cuerpos más sutiles, cuando tenemos un entendimiento muy limitado de los vehículos en los cuales actuamos todos los días y de la atmósfera en la cual nos movemos, es el colmo de la locura. “Hombre, conócete a ti mismo” es una enseñanza sana. El único modo seguro está en subir la escalera peldaño por peldaño, y nunca dar un nuevo paso antes de estar bien asegurados en el terreno que pisamos. Muchas almas habrán experimentado por sí mismas la desesperación expresada en las palabras de Fausto.

Tontamente había empezado en el escalón más alto, y había sufrido el consiguiente
desengaño: pero todavía no entiende que debe empezar desde la base y por esto emite una evocación al Espíritu de la Tierra en esta forma:

“¡Cuánto es diversa, Genio de la Tierra,
tu acción! Estás más cerca, y a tu vista
crecen mis bríos, cual si rojo mosto
inundara mi ser; con frente erguida.
quiero lanzarme al mundo; afrontar quiero
sus infortunios, afrontar sus dichas;
provocar la tormenta, y sin espanto
ver la nave a mis pies rota y hundida.
Pero, nublóse el cielo,
la luna en él se eclipsa,
mi lámpara se apaga,
y ráfagas rojizas
descienden y circundan
mi sien descolorida.
Vertiginoso anhelo
dentro de mí palpita
y siento que el Espíritu
siniestro se aproxima.
¡Rasga el velo! ¡Aparece!
¡Cuál sufre el alma mía!
Por abrir nuevo cauce
mis sentimientos lidian,
y hacia ti, fatal Genio,
todos se precipitan.
¡Preséntate, aunque fuere
el precio de mi vida!.

Como hemos dicho en el Concepto Rosacruz del Cosmos y como hemos explicado
además en la Filosofía Rosacruz respecto a una pregunta que se refiere al ritual en latín en la Iglesia Católica, un nombre es un sonido. Propiamente pronunciado, no importa por quien, tiene una influencia dominadora sobre la inteligencia que representa, y la palabra dada en cada grado de Iniciación facilita al hombre la llave para entrar en una esfera especial de vibración, poblada de ciertas clases de espíritus. Por consiguiente, como un diapasón responde a una nota del mismo sonido, así cuando Fausto pronuncia el nombre del Espíritu de la Tierra, este nombre abre a su conciencia todo lo que penetra su presencia.

Se debe tener presente que la experiencia de Fausto no es un ejemplo aislado de lo que puede suceder bajo condiciones anormales. El es un símbolo del alma que busca. Todos nosotros somos Faustos en cierto modo, porque en algún estado de nuestra evolución encontraremos al Espíritu de la Tierra y nos daremos cuenta del poder de Su nombre, propiamente pronunciado.

De: Misterios de las Grandes Óperas, Cap. II: “Los sinsabores del alma que busca”, Ed. Kier, págs. 8 a 12



Alegría



Por Alice A. Bailey

Para quienes luchan, perseveran y se esfuerzan, la alegría es múltiple cuando llega la materialización. El contraste causa alegría, pues conociendo el pasado de tinieblas, gozarán en la luz de la fructificación y poseerán la alegría del compañerismo experimentado y probado; los años habrán demos­trado quiénes son los asociados elegidos, y en la comunidad del sufrimiento se fortalecerá el vínculo; la alegría de la paz después de la victoria será suya; para el cansado guerrero los frutos de la realización y el descanso son doblemente dulces; obtendrán la alegría de participar en el plan de los Maestros, y será correcto todo aquello que los asocie a Ellos más estrecha­mente; la alegría de haber ayudado a consolar a un mundo necesitado, de haber llevado luz a las almas ensombrecidas, de haber curado en alguna medida las Hagas del sufrimiento del mundo, les pertenecerá, y tener concien­cia de haber empleado bien los días y recibir la gratitud de las almas salvadas, trae la mayor de todas las alegrías ‑ la que experimenta un Maestro cuando sabe que ha contribuido a elevar a un hermano un poco más en la escala de evolución.

Esta alegría les aguarda a ustedes, y no está muy lejana. De manera que, no trabajen para la alegría, sino hacia ella; no por la recompensa, sino por la necesidad interna de ayudar; no por la gratitud, sino por el impulso que sobreviene al percibir la visión y comprender la parte que les corresponde desempeñar para traer esa visión a la tierra.


Ayudará mucho saber diferenciar entre la felicidad, la alegría y la biena­venturanza:

Primero, la felicidad tiene su asiento en las emociones y es una reacción de la personalidad.

Segundo, la alegría es una cualidad del alma, sentida mentalmente cuando se efectúa el alineamiento.

Tercero, la beatitud es la naturaleza del espíritu, sobre lo cual es inútil hacer conjeturas, hasta que el alma se de cuenta de su unicidad con el Padre. Esta comprensión viene después de una etapa anterior, en la que el yo personal se unifica con el alma. Por lo tanto, la especulación y el análisis, respecto a la naturaleza de la beatitud, no son de ningún beneficio para el hombre común, cuyas metáforas y terminología tienen por fuerza que ser personales y están relacionadas con el mundo de los sentidos. ¿El aspirante se refiere a su felicidad o a su alegría? Si es a esta última, debe ser efecto de la conciencia y solidaridad grupales, de la unicidad con todos los seres y, después de todo, no puede ser interpretado en términos de felicidad. La felicidad llega cuando la personalidad cumple con esas condiciones que satisfacen una u otra parte de su naturaleza inferior; cuando se experimenta una sensación de bienestar físico, contentamiento con su propio medio ambiente, con las personas que lo rodean o con las oportu­nidades y contactos mentales. La felicidad constituye la meta del yo separado.

Sin embargo, cuando tratamos de vivir como almas, no tenemos en cuenta la satisfacción del hombre inferior, sentimos alegría en nuestras relaciones grupales y en esas condiciones que conducen a una mejor expresión de las almas de aquellos con quienes nos ponemos en contacto. El hecho de aportar alegría a otros, a fin de producir condiciones mediante las cuales puedan expresarse mejor, podrá tener un efecto físico cuando tratamos de mejorar sus condiciones materiales, o un efecto emocional cuando nuestra presencia les trae paz y los eleva, o un resultado intelectual cuando los estimulamos a pensar clara y comprensivamente. Pero en nosotros su efecto es de alegría por haber sido altruista y desinteresada nuestra acción y no depende de las circunstancias o estado social del aspirante. Se renuncia forzosamente a gran parte de la felicidad cuando la salud es mala, el medio ambiente difícil y el "karma acumulado durante muchas vidas" agobia, o cuando las dificultades de la familia, nación o raza, pesan sobre la personalidad sensible. No debe confundirse la alegría con la felicidad de la juventud o la satisfacción auto­centrada de la persona egoísta o insensible, que se oculta detrás de sus deseos.

Parece una trivialidad y una paradoja ocultista decir que en medio de una profunda aflicción y desgracia de la personalidad, se puede conocer y sentir la alegría del alma. Sin embargo es así, y tal debe ser la meta del estudiante.

De: Tratado sobre Magia Blanca, Ed. Kier, págs. 268/70



martes, 5 de marzo de 2019

La filantropía como forma de vida



La UGLE es un ejemplo de acción amorosa. Siempre que ingresamos a la página para saber de novedades y mantenernos al tanto de las temáticas masónicas, nos encontramos con la mejor inversión que se le puede dar al dinero: la caridad.

Los mediocres, los resentidos e insignificantes, solo desean tener el poder que otorga el dinero para la ostentación vil de toda clase de lujos innecesarios y vulgaridades de mal gusto; el filántropo muy a diferencia del grosero, sabe que el dinero es energía concretizada al servicio del plan de Dios en la Tierra.

El axioma bíblico reza:

Give, and it shall be given unto you; good measure, pressed down, and shaken together, and running over, shall men give into your bosom. For with the same measure that ye mete withal it shall be measured to you again.*

Entonces, todo masón que responde en su filiación a la UGLE, sabe que sus energías y su dinero siempre, siempre, serán bien invertidos en acción social amorosa.

VHC!

Teodoro Klostenmayer
M.·. M.·.
Presidente del Estado Libre, Soberano e Independiente de Leonlandia del Sur

*Lucas 6:38
  


miércoles, 13 de febrero de 2019

Espiritualidad Leonlandesa II




Por Felicitas T. Cappella

Los leonlandeses tenemos determinados instrumentos y herramientas que utilizamos en nuestros rituales.

Los collares de las luminarias simbolizan las dualidades siempre presentes y cada leonlandés, según sea su género, portará uno u otro. La belleza y perfección de nuestros collares, radican en las aleaciones metálicas que contienen, haciendo de ellos no solo un adorno simbólico, sino un talismán cuyo poder espiritual taumatúrgico coadyuva en la transmutación de desórdenes en los vórtices energéticos del cuerpo etérico. 

Las espadas simbolizan la capacidad de cada leonlandes de superarse a sí mismo por medio de la búsqueda de la riqueza espiritual y el poder que otorga la luz del Centro donde la Voluntad de Dios es conocida. 

Cada leonlandés viste con orgullo y a la vez humildad el tahalí que sostiene su espada; y cada espada leonlandesa posee un nombre y ha sido ungida con aceite sacramental y bautizada  por nuestro/a Maestre. Los nombres electos no pueden ser de seres humanos o de espadas famosas, debe ser un nombre meditado, reflexionado y que se identifique con el propietario de la misma.  

La espiritualidad leonlandesa es estricta y acata las normativas hacia el bien común y el bien general de los leonlandeses; nuestra Fraternidad León de Asgard, fue creada como fuente de contención e inspiración de los más altos ideales que guían a nuestra manada hacia el Sol Central Espiritual, el Sol del León que se ha liberado de las ataduras terrestres y reina en los cielos.

sábado, 9 de febrero de 2019

Espiritualidad leonlandesa


Nuestros rituales, dedicados a la Luz, la Sabiduría y la Concordia, tienen por objetivo atraer aquellas energías que emanan del Centro donde la Voluntad de Dios es conocida. 

Para ello, los libros sagrados, los aromas esenciales de determinados sahumerios, las fechas propicias, las espadas consagradas y las vestimentas apropiadas son necesarios. 

La oración, la meditación, el enfoque supra-manásico y el seguimiento ritualístico causal en cada uno de nosotros, hace que seamos portadores de aquella luz que disipa las tinieblas.

El Gran Geómetra del Universo es nuestro Mentor, Dador y Conductor de Luz y nos sostiene en la palma de Su mano para que seamos fortalecidos y templados en la forja de las virtudes que nos conducen del nadir al cénit, de la plomada al delta dorado y del Génesis al Apocalipsis.

Teodoro Klostenmayer
Presidente del Estado Libre Soberano e Independiente de Leonlandia del Sur








viernes, 18 de enero de 2019

Anuario espiritual "Lynx Azul" 2019


Estado Libre,
Soberano e Independiente de
Leonlandia del Sur

La Fraternidad Leonlandesa

“León de Asgard” presenta:


4º Anuario Espiritual
Lynx Azul”

Una vez al año, el estado libre, soberano e independiente de leonlandia del sur, presenta el anuario leonlandés "Lynx azul". 

Generalmente nuestro anuario se sube a nuestra página los primeros días de enero, pero esta vez y gracias a la cantidad de artículos recibidos, lo hemos tenido que postergar. 

Nuestros artículos contienen temas muy variados, todos relacionados con la espiritualidad, la energía de la buena voluntad y los valores por los cuales vivir. 

Todo artículo es responsabilidad de quien los escribe y de quien lo publica; aquí encontrarán también artículos escritos por niños / -as leonlandeses/ -as, que con su particular visión de los temas espirituales, se han dedicado con esmero a escribir y dar lo mejor de sí. Lógicamente, está presente la mano correctora pero jamás la censuradora. La libertad de expresión es una de las consignas que distinguen a la sociedad leonlandesa. 

Hemos subido al drive, el PDF con el anuario completo, a diferencia de otros años, que lo reproducíamos directamente aquí en el blog y además poníamos a disposición de nuestros lectores el formato Pdf. esta vez, debido a que el anuario "lynx azul" posee gran cantidad de páginas, hemos preferido presentarlo únicamente como archivo.

para descargarlo, simplemente cliquee sobre este enlace: 


Fraternalmente,
Otto Fox talbot
maestro de prensa
fraternidad leonlandesa "León de asgard"



sábado, 1 de diciembre de 2018

El piso cuadriculado



Por Sandy Petersen

En muchos templos de diferentes religiones e instituciones espirituales, nos encontramos con el símbolo del piso cuadriculado en mosaicos blancos y negros.

Es un emblema muy antiguo que siempre se utilizó para representar todo tipo de dualidades que vive el ser humano a lo largo de sus encarnaciones.

Pero más allá de las dualidades separadas y reconocidas, el piso cuadriculado es también un símbolo de unidad en el que se conjugan los conocimientos de estas duplicidades para luego encontrar la fina línea que los acerca, esto significa que a saber, que no existe el uno sin el otro y que los pares, deben ser estudiados para poder luego fundir uno en el otro. Esto significa, que del 2, nace nuevamente el 1, que a su vez es el 3.

La disposición de los mosaicos varía según el lugar donde se encuentren; en muchas iglesias, nos encontramos con la disposición en forma de rombo, lo cual indica, que frente al altar se funden los aspectos femenino-masculino del ser humano, para encontrar el divino andrógino, en otras, la sucesión es de cuadrados y simboliza el conocimiento racional-espiritual que deriva en el comprensión de Adi o la morada de mónada.

La majestuosidad sin igual de este entramado de mosaicos, ha llevado a albañiles y arquitectos a recrearlo también en ámbitos profanos, por sobre todo cuando se trata de espacios grandes, como salas de estar, jardines internos y hasta incluso lugares tan lejanos de lo místico como un baño.

Esta “moda” de pisos cuadriculados, es indudablemente un rasgo característico de la filiación del arquitecto o albañil que, con el consentimiento del dueño de casa, deciden dejar su impronta, su particular “marca” de reconocimiento.

Entonces, y al estar frente a un piso cuadriculado, tendremos frente a nuestros ojos un verdadero libro abierto que nos revelará sus misterios, en tanto nuestra mente decida a su vez abrirse, dejando de lado toda clase de prejuicios, que no son más que elucubraciones producto de la ignorancia.